El Cantar del Mío Cid

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el cantar del mio cid
El Cantar de Mío Cid es el primer texto de nuestra literatura en lengua romance, y el más antiguo conservado de los cantares de gesta.
Los cantares de gesta eran obras anónimas, transmitidas de forma oral por los juglares en la Edad Media. Composiciones
en verso que se caracterizaban por su intención informativa; en los siglos XI y XII, los juglares divulgaban, para entretener al pueblo, hazañas de los grandes héroes o de los caballeros más populares, hechos de la historia nacional o leyendas.

Es un ejemplo de la poesía épica castellana de la Edad Media. Lo que en él se cuenta, aunque exagerado y con tintes de ficción, refiere episodios históricos. La épica es poesía heroica apta para ser recitada y acompañada de música y de baile.

En este cantar se relatan las hazañas y experiencias del caballero Rodrigo Díaz de Vivar, fue unos cantares de gesta más importantes de Castilla.

El manuscrito se conserva en forma de códice en la Biblioteca Nacional, y es posterior a la composición del poema. Se tiene noticia
de que Per Abbat fue el copista en 1207, y es gracias a su mano que nos ha llegado el texto.
La obra se divide en tres cantos, que pueden corresponder a las partes o sesiones en que el juglar solía recitar este largo poema en la plaza del pueblo.

Los personajes

  1. El Cid. Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, fue un caballero castellano al servicio de los reyes de Castilla Sancho II y Alfonso VI (1043-1099).
  2. Rey Alfonso de Castilla.
  3. Conde García Ordoñez. Acusa al Cid de quedarse con los impuestos que el rey envía a Sevilla.
  4. Alvar Fáñez. Caballero fiel al Cid.
  5. Minaya. Otro caballero fiel al Cid.
  6. Doña Jimena. Esposa del Cid.
  7. Elvira y Sol. Hijas del Cid.
  8. Los infantes de Carrión.
  9. Pedro Bermúdez.
  10. Martín Antolínez.
  11. Berenguer.
  12. Babieca. Su caballo.
  13. Félez Muñoz.

Argumento

Acusado en venganza por el conde García Ordóñez de haberse quedado con parte de los impuestos que el Rey le había mandado recaudar en Sevilla, el Cid fue desterrado de Castilla, despojado de todas sus pertenencias y alejado de su mujer y de sus hijas.

Acompañado de sus fieles súbditos, el Campeador sale de tierras cristianas a conquistar tierras gobernadas por reyes musulmanes. Librará varias batallas conquistará Castejón, Alcocer, Alcañiz, Teruel, Monzón, Huesca, Almenara…

En varias ocasiones, el Cid envía obsequios al Rey de Castilla con el fin de conseguir su perdón y así poder reunirse con su esposa e hijas, pero no le resultará nada fácil. Al fin, consigue que el Rey permita a su familia viajar a Valencia.

Casa a sus hijas con los infantes de Carrión, quienes, cuando se sienten humillados, deciden vengarse y maltratar a sus esposas. El Cid, entonces, pide justicia.

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